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APITOXINA

Las picaduras de abejas se usaban desde los tiempos antiguos en la medicina popular de muchos países, en particular, en India, China y Grecia.

La apitoxina es un secreto de la glándula especial de abeja que se pone en marcha por el aguijón cuando la abeja defiende a su cría, nido o a sí misma. El veneno se secreta por la glándula grande (produce el secreto ácido) y la glándula pequeña (produce un secreto alcalino).

El aparato de picadura tiene la siguiente composición: el aguijón, un bolsillo para el veneno y dos glándulas venenosas. En el momento de picadura la abeja mete su aguijón en la piel y se vuela enseguida, mientras el aguijón con el aparato de picadura queda en la piel.

La apitoxina es un líquido transparente amarillento con un sabor amargo y olor fuerte.

La apitoxina se usa frecuentemente en la medicina contemporánea:

  • mejora el metabolismo de grasas, que a su vez regula el metabolismo de colesterol, reduciendo su contenido en la sangre;
  • estimula el funcionamiento de los fermentos y hormonas;
  • estimula el sistema “glándulas suprarrenales – hipófisis”;
  • acelera la fusión de huesos;
  • tiene un efecto antiinflamatorio;
  • contiene sustancias que bajan la temperatura corporal;
  • tiene un efecto positivo en el sistema nervioso central;
  • aumenta la inmunidad;
  • mejora el tono y la eficiencia;
  • mejora el sueño y el apetito;
  • tiene un efecto antiarrítmico y estimula el fincionamiento del corazón;
  • restaura la vaina de mielina de la fibra nerviosa, que normaliza la conducción de los impulsos nerviosos;
  • mejora la función sexual;
  • estimula la eliminación de sales del organismo humano;
  • estimula la actividad cerebral;
  • aumenta la elasticidad del tejido conectivo;
  • tiene un efecto de bloqueo ganglionar;
  • mejora la audición, memoria y visión.

Hoy en día existen distintos métodos de introducción de la apitoxina en el organismo humano, en particular, frotando ungüentos por la piel, introducción intradérmica, por medio de electroforesis, fonoforesis, y también el tratamiento por medio de picaduras de abejas vivas. Hace falta destacar que el tratamieto con la apitoxina debe ser llevado a cabo solamente bajo supervisión médica.

De tal manera, la apitoxina es una sustancia única que cura efectivamente todo el cuerpo humano.